STYLE Arte y Diseño

Hermann Ueberholz
Visita a una persona polifacética

22. November 2005 | 15:55
En Ibiza hay muchos artistas que se presentan en cualquier ocasión, pero también los hay que huyen del ajetreo público. Entre estos últimos se encuentra Hermann Ueberholz, artista que IBIZA STYLE, ha tenido la ocasión de visitar, gracias a la mediación de buenos amigos.
Este hombre que tiende a la falsa modestia, vive y trabaja desde hace diez años en la “Casa de la Luz” sobre Cala Salada. Ya durante el viaje hacia la amplia casa y el taller, que él mismo diseñó, el visitante es recibido por objetos alegres, de colores, hechos con objetos usados de desecho, como bombonas de butano, llantas de neumáticos, depósitos, etc. Llegado a lo alto de la montaña, entramos en la casa transparente, inundada por la luz con una vista impresionante sobre Cala Salada y el mar, que alcanza hasta tierra firme española. Al anochecer un palco magnífico para los impresionantes puestas de sol.
Después de una breve bienvenida, iniciamos un viaje a través del tiempo por la vida artística de Hermann Überholz, recorriendo todas las habitaciones de la casa –casi una galería privada gigantesca con dimensiones museísticas- y conociendo así todas las fases creativas y temáticas de su vida artística. Nos enteramos que primero estudió arte, pero que por deseo de su padre, al mismo tiempo también estudió arquitectura. Ambas cosas en el mismo edificio de la Kunstakademie am Weissenhof en Stuttgart. Posteriormente, entró en el estudio de arquitectura de su padre. Muchos de sus proyectos se llevaron a cabo, la mayoría se hicieron realidad en Wuppertal, su ciudad natal. Entre ellos, la iglesia Wupperfeld y varios edificios de viviendas, comerciales y pasajes. Pero también provienen de él, proyectos revolucionarios, entre los que se encuentran una casa de viviendas distribuida en puntos, que en Chicago fue modificada por otros y convertida en un rascacielos. En la retrospectiva del año 1956 de la revista especializada Baukunst und Werkform se valora un proyecto urbanístico suyo, poniéndole al mismo nivel que Le Corbusier, Sulemi Horiguchi, Stone y Walter Gropius. Pero lo que realmente le mueve es el arte y así se une al grupo de artistas rbk con los que, ya a finales de los años cincuenta, participa, como uno de los primeros artistas occidentales, en exposiciones en Varsovia y Cracovia. A mediados de los sesenta, la prioridad de su trabajo se desplaza cada vez más hacia la pintura.
“En 1980 termina con la arquitectura – las cosas más importantes comentadas brevemente, con fotografías y esbozos y todo el montón de papeles quemado en la chimenea- esto le aportó orden y algo de calor” como narra su hijo Björn Überholz en el prólogo de uno de sus catálogos. A partir de entonces, se dedicó exclusivamente al arte, además de a la pintura también construye objetos. Überholz, al que ya en Wuppertal, le inspiraba la luz en todas sus posibilidades, formalmente la refracción de la luz y ésta en formas geométricas, desarrolló nuevas técnicas para trabajar con vidrio acrílico. Muchos de estos objetos acrílicos están hoy expuestos en muchos edificios públicos.
En el recorrido a través de las habitaciones, finalmente llegamos al taller donde principalmente dibuja en el suelo. Sus cuadros también viven de la luz y la transparencia, colores discretos, finas estructuras impregnan muchas de las obras de este artista de renombre internacional. Al entrar en el gigantesco sótano, nos quedamos atónitos, cientos, si no miles de cuadros colocados en varias filas, unos detrás de otros, están apoyados en las paredes o clasificados en estantes. ¿Cuánta capacidad creativa tiene esta persona? Él mismo comenta lacónico que su capacidad de creación está determinada por obligaciones que él mismo se impone. De pasada, comenta que ha traducido las obras de Kishon al español y escrito un tratado sobre Picasso en alemán y español.
Es un espíritu insobornable, que ha rechazado varias ofertas de galeristas para comprar ciclos completos de sus obras. También es un espíritu de su época combativo al que le gusta inmiscuirse. En San Antonio, donde algunas de sus esculturas están en el Paseo Marítimo, ha manifestado su opinión sobre la estructuración de la ciudad en varias ocasiones a las autoridades. Quería legar su obra a esta ciudad, incluso con espacios adecuados y cuidar de su mantenimiento. Pero la ciudad lo ha rechazado. ¡Qué oportunidad ha perdido la isla! Esperemos que los responsables se lo vuelvan a pensar.
No piensa retirarse. A pesar de que muchos de sus amigos –como él dice- ya se han ido a los territorios de caza eternos, ante nosotros tenemos un amable y viejo cabezota que rebosa vitalidad y creatividad y que aún tiene un sueño: editar un libro infantil con los dibujos que han hecho sus hijos y con textos de un conocido escritor. Hermann Überholz: ¡eso también lo conseguirás!
Jürgen Bushe      Jürgen Bushe
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