Nos encontramos con Carl Cox para mantener una conversación en la villa que desde hace años pone siempre a su disposición Pepe Rosello durante la temporada. Carl se siente aquí como en su propia casa y disfruta mucho con la hospitalidad de Pepe. Comenta bromeando: «Bueno,
mientras pinche bien creo que me dejarán seguir viviendo aquí. Si un día vuelves a verme por el Hotel Marco Polo, entonces sabrás que ha llegado mi hora.» Estamos seguros: eso no va a suceder nunca.
Carl, ¿hace cuántos años que conoces a Pepe Rosello?
Más de ocho años. Es una persona excepcional. Es increíble todo lo que ha conseguido hacer.
¿Cuánto tiempo llevas pinchando en el Space? ¿Cómo empezó todo?
El antiguo manager Fritz Pangratz me vio pinchando en alguna parte. Le gustó mi enfoque y la música que hacía. Cuando conocí el Space, era el club de after hours oficial por excelencia del momento. Bueno, yo era una de las personas que a las 7 de la mañana prefería estar en la zona exterior del club, más que en el interior. La experiencia de entrar al Space como club fue para mí la mejor que me haya ocurrido en ningún club del mundo. En Ibiza me iba al Amnesia: para mí ok. Pacha: ok. Ku: ok. Space: ¡fantástico!
Había estado en el Space para dar una vuelta. Me gustaba el hecho de que en el exterior hubiera música muy tranquila y allí podía uno relajarse, mientras que en el interior ponían música techno y se podía bailar. Esto supuso una experiencia genial para mí. Siempre estaba deseando actuar en ese club. Ya me encantaba el club antes de pinchar allí, eso tengo que decirlo claramente. La gente se piensa que fue llegar allí y ponerme a pinchar, pero ya andaba por allí cuatro o cinco años antes del momento en que empecé a actuar. Cuando por fin hice mi primera actuación en el local, a la gente le gustó mucho y no hacían más que felicitarme. Ya había establecido una estrecha relación personal con este club mucho antes de trabajar allí.