Narcís Puget Viñas (Ibiza 1874 – Santa Eulalia 1960) está considerado padre y precursor de la pintura ibicenca del pasado siglo, referente y maestro de otros artistas de prestigio que le sucedieron en el tiempo como ‘Portmany’. Fue, también, el primer fotógrafo profesional que hubo en las Pitiusas, donde residió la mayor parte de su vida y donde entabló relación con uno de sus contemporáneos, Sorolla. Su estilo, próximo al Impresionismo, denota su predilección por la temática costumbrista, con escenas de la vida rural y cotidiana cargadas de vitalidad y colorismo.
Narcís Puget Riquer (Ibiza 1916 – 1983) siguió la estela artística de su padre, marcándose su propio camino desde el alejamiento técnico y estético del trabajo de aquel. Su obra está realizada mayoritariamente en acuarela y la protagonizan misteriosos paisajes, calles de Dalt Vila, sa Penya y marinas, y curiosos retratos.
Un mismo apellido para dos estilos, el del padre y el hijo, que se exhiben de forma permanente desde el pasado mes de abril en Can Llaudis, en la calle Sant Ciriac, en las inmediaciones de la Catedral.
Una excusa de más para perderse por las callejuelas de la ciudad vieja y echar la vista a la Ibiza que ya fue y que tanto sedujo a artistas, intelectuales y aventureros llegados de todas partes y que determinaron, de forma decisiva, el prestigio cultural de una isla que no está dispuesta a dejarlo escapar.
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