Entre la multitud de interiores cosmopolitas a los que se han sacrificado muchos edificios de Dalt Vila, consuela saber que al menos uno se mantiene fiel al romanticismo de otros tiempos. Oculto detrás de una modesta puerta en una de las callejuelas de adoquines de la vieja fortaleza, es el notable producto del diseñador de interiores de Ibiza Anisya Sam, su último proyecto.

Desde las arcadas estrechas y los tonos pastel femeninos y cenicientos hasta el impactante mobiliario y los candelabros de cristal ornamental, este apartamento evoca el París de los años 20 y 30, una edad de oro para el lujo y la bohemia. En cada habitación hay tesoros que abarcan desde la antigüedad hasta principios del siglo XX, recopilados de Sam en todos los rincones del mundo.

La sala de estar central presenta una marcada influencia del famoso arquitecto de Sri Lanka Geoffrey Bawa, padre del Modernismo Tropical y una de las principales fuentes de inspiración de Sam. «Trabajó muy cerca de la naturaleza y fue muy vanguardista. Su obra es sólida, mística y simbólica».

La sala incluye una extraña mesa de Bawa en estilo colonial, con patas de cuerno de ciervo, incrustaciones de ébano auténticas y la firma del autor grabada en la madera. La pieza forma conjunto con dos sillas de mimbre y nogal de la década de 1930 y un sofá de teca estilo retro. En la esquina de la habitación hay una antigua estufa de hierro fundido estilo Godin en perfecto estado, decorada con detalles Art Nouveau. Las palmeras y las orquídeas colgantes, que continúan por todas las habitaciones, crean una atmósfera caprichosa, mientras que los suelos de baldosas originales, que dejan traslucir las raíces españolas del edificio, destilan una belleza que solo puede dar el tiempo.

Más adelante se encuentra el dormitorio principal, dominado por los paneles de un armario afgano de 250 años de antigüedad y con intrincados grabados, transformado en cabecero de cama. Una chimenea y un elemento acuático en esquinas opuestas se equilibran mutuamente. El elegante vestidor adjunto hace gala de un hermoso armario francés antiguo que llena de gracia toda la pared. Embriagadores aromas a jazmín y madreselva penetran hacia el interior desde las parras que bordean el marco de cada puerta del balcón, donde se disfrutan vistas panorámicas del puerto de Ibiza.

Cuando se sube a la segunda planta por la estrecha escalera de caracol, se siente uno como Alicia entrando en el país de las maravillas. Desde las ventanas pequeñas y solitarias se pueden contemplar los desgastados tejados de Ibiza. Una puerta baja conduce a una íntima sala de estar donde hay una magnífica suite de salón Luis XV, restaurada magistralmente con tapizados color turquesa suave y flores de lis en dorado.

Los elementos Art Nouveau intrincados y las gemas históricas continúan en todas las habitaciones. Es fácil imaginarse el lugar en posesión de una joven pareja parisina en estado de ferviente enamoramiento, vestidos con gran elegancia dejando pasar el tiempo con ensoñadora nostalgia en la lujosa cama, bebiendo champán, leyendo obras de Jean Cocteau y escuchando la voz lamentosa de Edith Piaf resonar por toda la casa. Este precioso apartamento de Dalt Vila remite a una época de arte y auténtica elegancia que, desgraciadamente, muchas veces queda sepultada por el paso del tiempo.


 

CREDITS

Photography: Natalie Beth Harris

Styling: Anisya Sam +34 617 091 579

Hair & make-up: Bart Brom www.bartbrom.com

Clothes & accessories, antiques & soft furnishing: Solis Lucrum concept stores, Dalt Vila. www.facebook.com/Solis-Lucrum

Models: Danielle Moseley & Christian Bogani.