Los DJ Mag Top 100 DJs Awards pusieron el broche perfecto a la temporada 2026 de Ibiza. En [UNVRS] se vivió una noche inolvidable, una celebración de la música y la cultura de club, del amor y de esa complicidad que convierte una pista de baile en un lugar de encuentro. Korolova abrió la velada con una sesión contundente y, cuando Anyma subió al escenario, el club ya estaba a rebosar. Pero el gran momento de la noche lo protagonizó Charlotte de Witte. En apenas una hora, la belga consiguió que toda la pista latiera al unísono y nos recordó por qué es una de las figuras más influyentes del techno contemporáneo.
La ceremonia en el primer hyperclub del mundo fue histórica por más de un motivo. David Guetta fue elegido número uno del mundo por sexta vez, convirtiéndose en el artista con más victorias en la historia del Top 100 DJs. Sin embargo, aquella noche no giró únicamente en torno a su triunfo ni a los premios. También fue la noche de Charlotte.
Uno de los momentos más memorables llegó cuando Guetta se acercó a conversar con ella. Hablaron durante varios minutos, en un encuentro que parecía ir más allá de una simple felicitación: había un respeto mutuo evidente, un reconocimiento entre dos grandes figuras de la música electrónica. Charlotte acababa de sumar un nuevo reconocimiento como World’s No.1 Techno DJ, un título que reafirmaba la importancia de su trayectoria tanto para el techno como para la historia de la música electrónica.
En una escena dominada durante mucho tiempo por hombres, Charlotte ha llevado el techno a lo más alto sin dejar de representar su cultura. Esta nueva victoria consolidaba su lugar en la historia del clubbing, y por eso resultó tan significativo ver a Guetta reconocer sus logros. No hacía falta escuchar la conversación para percibir el peso de aquel momento. Charlotte no se llevaba únicamente un premio: también el cariño del público y el reconocimiento de una comunidad internacional en la que se ha convertido en una figura indiscutible.
Korolova marca el pulso de la noche
Desde las primeras horas se intuía que no sería una noche cualquiera. Korolova abrió con una sesión brillante, mientras el público iba llenando el recinto y el ambiente ganaba intensidad. Para cuando llegó el turno de Anyma, [UNVRS] estaba completamente lleno. El club era ya un espectáculo en sí mismo: los visuales, el sonido y la energía de la gente se combinaban en una experiencia que dejaba claro qué tiene de especial este lugar.
Charlotte de Witte conecta con la pista
Su sesión fue el verdadero punto álgido de la noche. No solo por su fuerza musical y su precisión técnica, sino por algo mucho más difícil de conseguir: la conexión que creó con quienes estábamos allí. Fue uno de esos momentos que recuerdan por qué nada sustituye a vivir la música dentro de un club. Durante una hora nos llevó por los territorios del techno y el trance, hasta conseguir que toda la pista se moviera como una sola. No importaba de dónde viniera cada persona, qué idioma hablara o qué música escuchara habitualmente. Bastaba con compartir la pasión por lo que estaba sonando.
Quizá esa sea una de las cosas más difíciles de lograr en una cabina: llegar al instante en que desaparece la distancia entre el DJ y su público y surge algo colectivo. Una misma energía recorre la sala y todos forman parte de ella. Al final de la sesión, cuando la multitud empezó a corear el nombre de Charlotte, el cariño y el respeto entre la artista y el público resultaban casi palpables. Ahí reside buena parte de lo que la hace tan especial.
Vivir esa conexión fue emocionante. Charlotte volvió a demostrar que el techno es mucho más que un género musical: es un lenguaje común. A veces basta con un ritmo, una pista de baile y varios miles de personas sintonizando la misma frecuencia.
La música como lenguaje común
Durante la entrega de premios, tanto Luciano, figura esencial de la música electrónica, como Charlotte destacaron la importancia del amor, la cultura de club y la unión en la pista. Era un mensaje especialmente relevante en un momento en el que la electrónica ha alcanzado una popularidad sin precedentes y los DJs actúan ante multitudes capaces de llenar estadios. Charlotte, sin embargo, nos recordó dónde empezó todo: en la pista de baile, entre la gente, compartiendo una experiencia.
Una mujer en lo más alto del techno
El éxito de Charlotte tiene valor por sí mismo, pero su significado cultural va mucho más allá. La historia de la música electrónica, y del techno en particular, ha estado marcada por un claro predominio masculino. En ese contexto, Charlotte no se ha limitado a hacerse un sitio: ha llegado a la cima y se ha mantenido en ella.
Su séptima victoria consecutiva como World’s No.1 Techno DJ confirma un liderazgo sostenido, año tras año, en un ámbito históricamente dominado por hombres. Además, en esta edición ascendió al sexto puesto de la clasificación general del Top 100 DJs, un logro que ha alcanzado sin renunciar a su voz ni a su estilo. Su trayectoria abre puertas y sirve de inspiración a miles de otras DJs con talento, que encuentran en ella un referente para seguir su propio camino.
El trance y el psytrance recuperan protagonismo
También fue una alegría ver cómo una artista contribuía a devolver protagonismo a la cultura psytrance, una parte fundamental del universo de la música electrónica. Pocos géneros poseen una identidad tan reconocible y unas raíces tan profundas, aunque en los últimos años no siempre haya recibido la atención que merece. Charlotte aporta una energía renovada a estos sonidos sin perder de vista su carácter ni su espíritu.
Su identidad musical no se limita al techno. A través de una cuidada selección de temas de trance en sus sesiones, y de sus actuaciones en festivales dedicados a este género, conecta distintas escenas y acerca esta música a nuevos públicos. Lo interesante es su manera de hacerlo: no trata el trance como un recuerdo de otra época, sino como una parte viva del club contemporáneo. Le da espacio para convivir con los elementos más duros y propulsivos de su sonido, sin que pierda su personalidad.
Para una cultura que en ocasiones ha quedado fuera del foco de la conversación sobre música electrónica, esa visibilidad tiene un valor especial. Ver a una artista de la proyección de Charlotte llevar estos sonidos a grandes audiencias recuerda que el trance y el psytrance siguen teniendo mucho que aportar. Resulta inspirador que una mujer con una identidad artística tan definida contribuya a mantenerlos vivos y, al mismo tiempo, les dé espacio para evolucionar. Gracias a esa apertura, el psytrance vuelve a ganar presencia en la escena electrónica internacional.
Una nueva era impulsada por mujeres
Los resultados de este año también reflejan hasta qué punto sigue transformándose la música electrónica. El house y el techno ganan influencia, aparecen nuevos nombres y las fronteras entre géneros se vuelven cada vez más permeables. La clasificación incluye 13 nuevas entradas y tres regresos, mientras que Anyma sube siete posiciones hasta situarse en el número tres.
En el caso de Charlotte, sin embargo, no se trata simplemente de una posición en la lista ni de otro premio. Su éxito forma parte de un cambio cultural más amplio. Cada vez más mujeres ocupan un lugar central en la escena, y resulta más evidente que el futuro del techno no está ligado al género de quien se pone a los platos ni a un determinado estereotipo. Charlotte es uno de los símbolos más claros de esa transformación.
Guetta corona la noche
David Guetta fue el encargado de cerrar la velada, después de sumar su sexta victoria en el Top 100 DJs y convertirse en el artista más premiado de la historia de la clasificación. Fue un final a la altura de una noche que celebró a los grandes nombres del pasado, a quienes definen el presente y a la nueva generación de la música electrónica.
Pero la imagen que me llevo es otra: Charlotte detrás de los platos, miles de personas frente a ella y la música convirtiéndolas en una sola comunidad. Y, al terminar su sesión, ese instante que puso la piel de gallina, cuando toda la pista coreó su nombre. En el centro de todo estaba ella: Charlotte de Witte, una mujer en lo más alto del techno.
