Después de años de ir y venir a Ibiza y quedarme casi sin aliento, por fin puedo levantarme por las mañanas y preguntar a mi mujer: ¿Qué te apetece hacer hoy? ¿Nos vamos a almorzar a El Chiringuito o a pasar el día a Aguas Blancas? Mudarme aquí es lo mejor que he hecho nunca».

Nunca ha habido un DJ en el Reino Unido que haya aparecido de la nada y que se haya convertido en una estrella mundial del modo en que lo ha hecho Dan Pearce aka Eats Everything. Se encontraba atrapado en un trabajo rutinario con su carrera como DJ y productor en punto muerto. Él y su mujer Leah acordaron dejar un año de margen a su dedicación a la música y si no conseguía nada en ese tiempo, lo dejaría como hobby… En el último momento, algo pasó. Y ese algo les cambió la vida para siempre. El sello Pet Recordings firmó uno de sus discos, y en el agujero en el que se encontraban comenzó a entrar algo de luz.

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El mes pasado Dan cumplió uno de sus sueños, actuar en Space Ibiza antes de su héroe de juventud: Carl Cox. Aunque este verano ha estado en el Opening de Amnesia, actuando en Paradise (DC10) y creando el caos en Cocoon, la fecha con Carl Cox la esperaba con impaciencia. «He pinchado en su fiesta otras veces, me he quedado en su casa y he podido conocerle bien… Pero estaba ansioso por pinchar en la hora punta de su noche, y la verdad es que esa actuación puedo enmarcarla entre las diez mejores de mi carrera».

Uno de los temas más importantes de este verano es obra de Eats Everything (y de Tiga vs Audion, en cierto modo), ‘Dancing (Again!)’, un track en el que Dan cogió un vocal ajeno y el instrumental de otro productor para crear algo realmente grande. «Supe que había hecho algo especial cuando recibí la llamada de un amigo desde América: ‘¡Dan, Dan! Disclosure y Armand Van Helden están pinchando back to back delante de 80.000 personas y acaban de poner tu tema. ¡La gente se ha vuelto loca!’ Je, je, ¡Fue muy bueno!».

Una de las cosas a las que nadie da importancia en la vida de un DJ súper estrella es el tema de viajar, es la peor parte del mejor trabajo del mundo. Pero a él le encanta vivir esta locura. «El fin de semana de Glastonbury fue increíble. Pinché con Seth Troxler el jueves, y el viernes lo hice en un pequeño y bizarro escenario en el bosque. Después cogí un avión, completamente extenuado, para pinchar en el Awakenings Festival, en Ámsterdam. Fue genial, pero nos tuvimos que ir corriendo hacia el aeropuerto, para finalmente comprobar que mi vuelo había sido cancelado. Conseguí llegar a Londres muy tarde y un amigo condujo como un maníaco para volver a llevarme a Glastonbury para mi actuación en NC Downlow, un club de travestis muy loco dentro del festival». ¡No es de extrañar que nuestro protagonista desapareciera del mapa durante tres días!

No hay duda de que Dan Pearce es un rara avis. Uno de esos pocos DJs que siempre tienen una sonrisa en la cara, porque sabe muy bien lo cerca que está la puerta de salida. Pero seamos honestos… En el fondo todos sabíamos que nunca iba a alejarse de la música. Jamás lo hubiera hecho. És demasiado bueno en lo suyo.