“A veces hasta me olvido de que tenemos playas”, confiesa Andy McKay, empresario profundamente vinculado a la isla y poco dado a conceder entrevistas. Él mismo explica: “Creo que para hablar hay que tener algo que decir. Y normalmente tengo más motivos para callarme”. Sin embargo, la energía primaveral y la palpable expectación ante la temporada en ciernes animan al fundador y CEO de Ibiza Rocks Group a expresarse con entusiasmo. Habla apasionadamente sobre las nuevas generaciones, los veteranos de la isla y su firme convicción de que a quien madruga, Dios le ayuda.

“Ser un canal de conexión entre la juventud e Ibiza me produce una inmensa alegría”, afirma.

Aunque reconoce que sus opiniones a veces le generan problemas, insiste en que mantener viva la llegada de gente joven a la isla es un gran desafío, sobre todo por los elevados precios y cierta falta de tolerancia. Aun así, mantiene su compromiso de abrirles camino para que puedan descubrir Ibiza y enamorarse de ella.

“Ibiza Rocks funciona con una estrategia muy clara: preferimos no gastar 60.000 euros en un DJ para poder mantener precios más asequibles y hacer las fiestas más accesibles. Podemos ser ese plan al que se va antes de asistir a un gran evento”.

Habla también, sin rodeos, de su frustración ante el estigma que todavía pesa sobre San Antonio. Para él, sigue siendo una de las zonas más dinámicas de la isla y merece reconocimiento precisamente por ser la puerta de entrada a la experiencia ibicenca para los más jóvenes.

“Lo sé porque hace 32 años traje Manumission aquí. Y todos esos clientes que hoy adora la industria del entretenimiento, eran aquellos chavales alocados de 19 años que iban a Manumission hace 32 años”.

Sentado de manera informal frente a la icónica piscina de Pikes Ibiza, en pleno inicio de temporada, conversa sin guion, pero con entusiasmo. Su respeto hacia la filosofía de Pikes, adquirido por IRG hace 15 años, y su legado resulta evidente.

Andy admite que todo esto es subjetivo, pero asegura que “si algo no hace que Pikes sea más mágico, no lo hacemos. Y eso ha marcado por completo nuestra forma de trabajar”.

Deseoso de recalcar su compromiso con la comunidad, asegura que no se plantea cobrar entrada en Pikes, ya que considera que rompería parte de su esencia. Eso sí, reconoce las limitaciones de aforo y la necesidad de listas de invitados, y defiende la aportación solidaria obligatoria de cinco euros destinada a causas benéficas.

Sobre cómo consiguen que tantos DJs de primer nivel quieran actuar allí, Andy lo tiene claro: vienen porque les encanta el lugar.

“David Morales siempre dice que no pincha aquí por dinero, porque gana mucho menos de lo que ganaría en casi cualquier otro sitio del mundo, sino porque le alimenta el alma”.

La recaudación de fondos para organizaciones benéficas de Ibiza relacionadas con la asistencia social, la sanidad y el bienestar animal es otra de las iniciativas que Pikes quiere seguir ampliando, extendiéndola también a 528.

“Empezamos con las donaciones solidarias hace dos años, pero literalmente se nos olvidó contarlo y me echaron una bronca tremenda”, recuerda entre risas. “Recuerdo que alguien nos dijo: “¿Cómo que habéis recaudado 160.000 euros y no lo habéis comunicado? “El año pasado, superamos los 600.000 euros.”

Al hablar sobre cómo equilibra su imparable faceta empresarial con el tiempo que dedica a sus hijos, a su prometida Rosie y a pasear a los perros, responde con humildad: “¡Soy aburridísimo! Puedo perderme fácilmente en bucles absurdos y preguntarme diez horas después: “¿Por qué estaba haciendo esto?”.

Reconoce con sinceridad que parte del éxito de 528 Ibiza se debe al impacto de [UNVRS], ya que apostar por bebidas y entradas más asequibles ha sido determinante. “La gente no rechaza esas grandes experiencias comerciales. Van a ellas. Pero también necesitan equilibrio. Es como vivir Las Vegas, pero con un poco de desierto. Creo que eso incluso mejora la experiencia de ir a Hï o a Pacha. Todos nos complementamos. Yo creo más en pistas de baile pequeñas que en esos macroespacios donde la mayoría de la gente ni siquiera está bailando. No creo que lo nuestro sea poner a 7.000 personas delante de un DJ, sino crear muchos motivos distintos para estar en un lugar… incluidos los DJs”.

El compromiso de Andy por la convivencia y por un mayor equilibrio en la isla es indudable. Sobre la música al aire libre, comenta: “Bajad un poco el volumen… No quiero decir que todo el mundo tenga que hacerlo siempre. No es una norma absoluta. Si trajera a The Rolling Stones a tocar en 528 (que no va a pasar, dejémoslo claro), obviamente no podrían cumplir esas reglas. Durante dos horas o dos horas y media, creo que es totalmente legítimo pedirle a la sociedad que tolere un poco más de ruido cultural”.

Treinta y dos años después de llevar la legendaria fiesta Manumission a Ibiza, el entusiasmo y la pasión de este pionero británico siguen intactos.

“Hemos vivido caminos separados, pero ahora todo encaja y por fin hemos llegado a un punto en el que todo gira alrededor de la energía”, reflexiona al hablar de las antiguas tensiones con Mike y Claire, que preparan el esperado regreso de Manumission, con su evento principal en 528 el sábado 26 de septiembre.

El nuevo enfoque apostará por un ambiente más de festival, con nuevo beer garden y sin VIP, aunque sí habrá algunas mesas disponibles. “No somos ese sitio donde pagas 20.000 euros por una mesa y acabas teniendo más focos encima que el DJ. Eso no va con nosotros”. Para Andy, no se trata de llenar un espacio, sino de conseguir que la experiencia sea increíble.

Entre sus recuerdos más surrealistas, cuenta riéndose: “Recuerdo darme cuenta de que estaba completamente desnudo en un balcón de Privilege, mirando a 8.000 personas en Manumission y pensando: “Mañana me voy a arrepentir muchísimo de esto”.

Y no podemos acabar sin preguntarle a qué artista soñaría fichar. Tras reflexionar sobre quién sigue vivo, responde: “Te diré a quién me gustaría traer. Los vi una vez en Wembley y sonaron fatal. El peor sonido que he escuchado en mi vida. Pero el grupo que me encantaría traer es Fleetwood Mac, son increíbles. Ahí sí pediría permiso para hacer un poco más de ruido. La excepción perfecta a la regla del equilibrio diario. Creo que sería algo mágico”.