En la isla de Rodas, en un paraje natural único, se encuentra un árbol majestuoso que solo crece allí y cuya resina produce una sustancia que atrae a miles de mariposas con su dulce fragancia. Ese árbol tan especial se llama Zitya. Cuando el visionario empresario libanés Omar Abdel Khalek se hizo con los terrenos de la finca ibicenca tradicional donde antaño se ubicaba el icónico club de los 90 Naïf, sintió una sensación de paz y frescor similar a la que le embriagó al visitar el Valle de las Mariposas. Una inspiración que late en cada rincón de este restaurante que fusiona esencias griegas, libanesas y mediterráneas con un toque contemporáneo y sofisticado.
Ubicado en el kilómetro 3,9 de la carretera de Sant Josep, Zitya es mucho más que un lugar donde cenar. Es una experiencia sensorial que te transporta nada más traspasar el umbral de su exuberante patio, donde las luces tenues se entrelazan con la vegetación autóctona, creando un ambiente íntimo y acogedor. Los mismos colores de las mariposas Jersey Tiger, rojo, negro, verde y naranja, inspiran la decoración del local, del estudio parisino PINTO, así como unos uniformes que parecen trajes de fiesta, firmados por Mrs Keepa, marca de Dubai de la diseñadora egipcia Mariam Yehia, con piezas que incluyen kimonos, vestidos, capas, tops, camisas o pantalones, muchas de ellas reversibles.
La encantadora gerente Natalia Muñoz Bodoque nos explica que fue también en Dubái, el pasado invierno, donde conocieron a Steve O’Shea, el Bar Manager de Zitya, uno de los 50 mejores del mundo y ganador tres veces de la mejor carta de cócteles de España. Steve ha renovado casi por completo la carta de cócteles, todo un poema en sí misma que explica, a través de los nombres de los combinados, la hermosa historia de Zitya. El único cóctel que permanece de temporadas anteriores es Beating Colors, una exquisita combinación a base de tequila, mezcal y pomelo con un toque picante, un must, pero merece la pena probarlos todos.

Mientras suenan los beats deep house del dúo de Djs Koloko, que ambientan la terraza del local cada viernes y sábado, probamos una exquisita selección de aperitivos: Conos de King Crab con caviar, Crunchy Olives rellenas de carne y especias y un delicado hummus. La exquisita carta del chef Iván Santos Fuste, nos cuentan, se ha renovado este verano casi totalmente, pero conserva algunas joyas como el imprescindible hummus, la fresca ensalada Karpouzi, de sandía, el Feta Kataifi o el Lamb Kebab. También permanece uno de los platos estrella, el Sultan’s Delight. Nos cuentan que este plato delicioso se inspira en una receta de más de 600 años, cuando la mujer de Napoleón visitó Estambul y los chefs del sultán Abdulaziz crearon un plato especial combinando los manjares preferidos de ambos: berenjena ahumada y cordero. Aquí el cordero se cocina durante 12 horas para conseguir una ternura indescriptible y se presenta en tacos marcados para darle un punto crujiente, acompañados de puré de berenjena ahumada, salsa de reducción de cordero, aceite de eneldo, encurtidos y menta. Una auténtica delicia.
Acompañando los exóticos sabores de la carta, Madison Blue Walsh, el F&B Manager y somelier, ha llevado a cabo una exquisita selección de vinos donde predominan, obviamente, los libaneses y griegos, incluyendo el singular Sept, procedente de un viñedo muy pequeño en las montañas de Líbano, cuyo dueño vendrá a visitarlos este verano. Por supuesto, cuentan también con las mejores referencias de vinos mediterráneos más conocidos.
Todos los platos destacan por la sutileza y equilibrio en su combinación de sabores, como el Carpaccio de carabiniero, delicadamente aliñado con gotas de infusión de su coral, una exquisitez sublime que nos conquistó. También pudimos degustar delicias como el Sashimi de atún con melón, los Espárragos con mantequilla de limón y huevas de salmón o las Setas ostra rebozadas en harina de maíz con mayonesa de ajo negro ahumado. La guinda llegó con una cremosa Tarta de queso con pistacho, pasta filo, kataifi y agua de miel de azahar.
Pero a Zitya se viene sobre todo a disfrutar y socializar, y prueba de ello es la amplia barra de cócteles en la terraza donde se puede disfrutar el Social Dining, un pequeño menú degustación de la carta en formato canapé, perfecto para picotear entre amigos antes de salir de fiesta. Suele constar de 8 pasos, “hemos encontrado que es la medida perfecta”, asegura Natalia, pero se puede personalizar totalmente, eso sí, es preferible reservarlo con antelación. También se puede ir a tomar una copa y disfrutar del ambiente, la música y el encanto del jardín bajo el cielo estrellado. Y para esos infrecuentes días de lluvia en Ibiza, o quienes desean más privacidad, Zitya cuenta con La Finca, una antigua casa payesa renovada con impresionantes paredes de piedra y luces ajustables, adaptable a cualquier evento.
Más que un restaurante, Zitya es un lugar donde las raíces del Egeo y el espíritu de Ibiza se entrelazan en una danza de sabores, texturas y emociones. Una experiencia que reconforta e invita a detener el tiempo. Una emoción, un recuerdo, una mariposa que se posa suavemente en el alma.