A los pies de Cala Jondal se postra el restaurante Blue Marlin Ibiza. Anclado en una playa de guijarros, y con un contexto de naturaleza y acantilados, luce único en su despliegue de hamacas blancas y su zona de bar/restaurante que invita a sus consumidores a disfrutar de uno de los parajes más paradisíacos en Ibiza.

A finales de abril dio la bienvenida a una nueva temporada con su fiesta previa a la inauguración, que reunió a paladares muy diversos a los que deleitó con un nuevo menú degustación en el que los platos crudos fueron los protagonistas de la carta. “Este año nos enfocamos al tema de crudos, desde platos principales hasta postres sin lactosa ni huevo, sin sobrepasar una temperatura de más de 47 grados”, comenta Christian Dintl, jefe de cocina. Una prueba de ello son sus ensaladas frescas, ceviche o sushi, que ya integraban su carta otros años. Ahora, se añaden además creaciones tan innovadoras y atrevidas como el carpaccio de calabacín con pesto de avellanas o la raw cheesecake con frambuesas y cacao.

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Platos variados, entre los que había lugar para pescados, vegetales, frutas, mariscos y carnes, que tuvieron una gran aceptación y recibieron la buena crítica por parte de los comensales. “Intentamos dar una comida más sana y equilibrada”, añade Christian, para lo cual también incorporan el tema de ‘platos para compartir’, ofreciendo así un menú más distendido para aquellos que opten por una alternativa al menú clásico.

Claro que también se rescatan opciones que han triunfado en pasadas temporadas, como la variedad de carnes entre las que se integran la ternera lechal, el solomillo, el pollo payés o el chuletón de Wagyu, como la joya de la corona. Además de mucho pescado y marisco fresco. Así, con un horario que abarca desde el desayuno hasta la cena y una amplia plantilla de camareros que no cesan de atender entre las mesas, Blue Marlin puede presumir de una calidad y dedicación de alta gama.