La historia de Tony Manarch sólo puede describirse como extraordinaria.
Criado en un complejo de viviendas sociales de Londres, comenzó su carrera como DJ casi por casualidad a los 16 años, cuando trabajaba en la puerta de una discoteca y se quejó de la música que sonaba. Le retaron a hacerlo mejor y acabó pinchando su primera sesión con solo cuatro discos. Dos semanas después consiguió una residencia y, gracias a su conexión con el público, sus seguidores crecieron tan rápido como su colección de discos. En apenas seis meses, ya recorría el mundo como DJ Fat Tony, un apodo con el que le acosaban en el colegio y que Tony decidió apropiarse convirtiéndolo en una muestra de fortaleza.
Desde la cabina de clubes legendarios como Palladium y Paradise Garage en Nueva York, The Wag Club, Ministry of Sound y Limelight en Londres, o Ku, Space y DC10 en Ibiza, Tony pinchaba para estrellas como Prince, Madonna, Sade, Michael Jackson, Leonardo DiCaprio y Elton John, mientras se convertía en un habitual del mundo de la moda junto a figuras icónicas como Kate Moss y Grace Jones.
Pero el éxito también trajo consigo dinero, drogas y excesos. Siempre franco y con un agudo sentido del humor, Tony nunca ha ocultado su lucha contra la adicción durante 28 años, llegando a revelar que gastó un millón de libras en drogas. Hoy celebra 19 años de sobriedad y, tras rehacer su vida, todo indica que nunca ha sido tan feliz.
Durante la pandemia, sus ingeniosos memes en Instagram lo convirtieron en un fenómeno viral. Hoy es escritor, activista, recaudador de fondos, orgulloso dueño de perros y un hombre felizmente casado. Este verano desembarca en la isla con Boat Brunch Ibiza, una propuesta que trae su energía inconfundible y ritmos vibrantes al Mediterráneo.
“Tengo muchas ganas. Quería recuperar aquello que hizo grande a Ibiza: buena música en un ambiente íntimo, sin artificios. Hoy todo es tan exagerado que hemos perdido la verdadera conexión en la pista de baile. ¿Qué mejor plan que contemplar la puesta de sol con 150 nuevos amigos mientras unos DJ invitados muy especiales y yo pinchamos?”.
Su segundo libro, Recover Me: A User’s Guide to Overcoming Addiction and Insanity, acaba de publicarse y todo apunta a que será otro éxito.
“¿El secreto? Intento ser yo mismo. La autenticidad es clave para la longevidad. Nunca he fingido ser lo que no soy y, desde que conté mi historia, la gente entiende que siempre hay luz después de la oscuridad. Cualquiera puede cambiar su vida si realmente está preparado y creo que mi primer libro permitió que muchas personas conectaran conmigo de una forma mucho más profunda.”
Al echar la vista atrás, Tony reflexiona: “A menudo me preguntan si cambiaría algo o qué es lo que más agradezco. Y tengo que responder que mi sobriedad, por razones obvias. Pero también agradezco mi adicción y el camino recorrido. Viví los momentos más oscuros que se puedan imaginar, pero no cambiaría nada. Todo ello me ha convertido en la persona que soy hoy y me encanta poder ayudar a quienes están atravesando lo mismo. No hay nada más gratificante”.
Nadie es una isla y Toni también atribuye su recuperación al amor y apoyo de quienes nunca dejaron de creer en él. “Tuve la suerte de estar rodeado de personas increíbles. Mi madre me apoyó cuando casi nadie más lo hacía y amigos que creía haber perdido volvieron a mi vida en cuanto estuve preparado para cambiar. Y, por supuesto, la música. La música es, con diferencia, la mejor droga que existe”.
Seguir sobrio mientras continúa recorriendo el mundo como DJ no ha sido sencillo. “Lo he vivido todo. Con los años he aprendido a volver a disfrutar de las giras y los clubes sin necesidad de consumir nada, y también a apreciar el JOMO (Joy Of Missing Out), la alegría de perderse las cosas. Me encanta estar en la pista de baile, hablar con la gente y conocer a quienes vienen a verme. Pero no hay nada mejor que, al terminar de trabajar, subir al coche y volver a casa con mi marido y mis perros”.
Escrito junto a la terapeuta Tara Day, Recover Me combina memorias y herramientas prácticas para quienes desean superar una adicción.
“Estaba sin hogar. No tenía ni un céntimo. Pensé que había perdido a todos mis amigos. Creía que mi vida había terminado. Pero encontré un rayo de esperanza y sentí que debía compartir las herramientas que me ayudaron a reconstruir mi vida. Cualquiera puede conseguirlo si está preparado. Y para quienes quieren ayudar, sólo hay una respuesta: amor, apoyo y paciencia. Si alguien todavía no está preparado para cambiar, no se le puede obligar”.
Con la vista puesta en el verano ibicenco, Tony recuerda con cariño su primera visita a la isla en 1983. “Ku, hoy [UNVRS], era el único gran club y Amnesia era poco más que una choza, aunque con un sistema de sonido espectacular. Eran tiempos sencillos, pero mágicos”.
Incluso para un Dj multipremiado, no todo gira siempre en torno a la música. “Esa magia de la que todos hablamos es real. Reducir Ibiza a un simple destino de fiesta es olvidar su belleza natural, sus restaurantes y sus impresionantes puestas de sol. Ibiza es mucho más que eso y, después de tantos años, sigo descubriéndola”.
Y mientras su historia continúa, Tony afronta el futuro con más ilusión que nunca. “Tengo música nueva, un montón de actuaciones y festivales por delante, y cada vez puedo pasar más tiempo con mi marido y mis perros. La vida es maravillosa y me siento agradecido cada día”.
