Boris Smit, más conocido en el mundo de la música como Beauriche, tiene 28 años y creció en Breda, una pequeña ciudad al sur de los Países Bajos. «De jovencito, Robbert Hardwell era, y continúa siendo, uno de mis mejores amigos», explica Smit. «Ambos pinchábamos y compartíamos la misma pasión por la música. 10 años después, cuando Hardwell obtuvo su residencia en Ibiza, estábamos juntos de fiesta y él me soltó, ‘Tío, tengo que decirte algo, voy a tener mi propia fiesta en Ushuaïa este verano… ¡Y tú vas a ser el encargado de abrir algunos de mis shows!'».

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En 2014, Beauriche hizo el warm up en siete fiestas de Hardell en Ushuaïa y el año pasado actuó en cinco ocasiones. «Normalmente, cuando pinchas en clubs lo haces de noche y aislado del exterior», afirma Smit. «Ushuaïa, en cambio, es un espacio al aire libre, y eso te invita a jugar más con temas vocales, porque en los lugares abiertos los beats muy marcados se difuminan. Se trata de mantener el calor y la melodía. Eso es lo que funciona mejor. Si sólo pinchas temas basados en el beat, el público que se encuentra a 200 metros del sistema de sonido no podrá percibir nada de magia en tu sesión».

Proveniente de la misma ciudad que su compañero holandés y de otros grandes dj’s y productores como Tiësto, Funkerman, Dannic o Fedde Le Grand, parece que el futuro de Beauriche siempre estuvo destinado a estar tras la mesa de mezclas. «Debe haber algo en el agua», bromea Smit. «¡O quizá en la cerveza! En realidad Tiësto fue determinante, era dueño de una tienda en Breda llamada The Magic Store. Ahí es donde comprábamos discos. Fedde Le Grand trabajaba en el mostrador, y también veíamos mucho a Funkerman. Eran nuestros héroes. Nos encantaba ir a la tienda a charlar con ellos. Hoy todos somos compañeros. Podemos tomar una cerveza juntos, salir de fiesta, o ayudarnos entre nosotros en el estudio… De hecho Robbert, Dannic o Funkerman me siguen dando buenos consejos de producción. Compartimos relaciones muy honestas. Todo está basado en la amistad».

Además de pinchar y componer su propia música, Beauriche también dirige un concepto de fiesta exclusivo llamado The Fat Black Pussy Cat, que co-promueve con DJ Roog. Ambos volvieron a las raíces, albergando su evento en la legendaria discoteca De Spock en Breda, donde comenzó la carrera de Tiësto y Hardwell debutó con quince años de edad. «Es una fiesta muy íntima» explica Smit. «Tiene capacidad para 150 personas. La filosofía de The Fat Black Pussy Cat es mezclar culturas y sonidos. Da igual si tienes 21 años o 60 años; lo vas a disfrutar. Este verano vamos a hacer algo similar en la isla junto a Ibiza Style, será en la azotea de un hotel en Santa Gertrudis, el próximo 29 de junio. El concepto será el mismo: sólo 150 personas de público y grandes dj’s en la cabina. Algo sólo para los amantes de la música house. Cincuenta holandeses, cincuenta ingleses y cincuenta isleños… ¡Vamos a mezclar a todo el mundo!».