En la mayoría de los restaurantes, la langosta se sirve a la plancha, una forma de preparación rápida y sencilla. Una variante mucho más costosa, pero también de sabor más refinado, es la caldereta de langosta. Toni y un par de amigos me invitaron a probar este manjar poco común en sus casetas varadero y me enseñaron cómo se prepara. Una caldereta de langosta recién pescada ya es de por sí todo un placer. Sin embargo, la cosa mejora todavía más cuando es preparada por los pescadores en sus cabañas junto al mar y saboreada allí mismo entre amigos. La preparación es ya toda una celebración. Los amigos se sientan delante de la cabaña y le echan una mano al cocinero. En este caso, la ayuda consiste en llenar con frecuencia los vasos del cocinero de cerveza fría de una jarra que se tendrá que rellenar varias veces en una taberna cercana. Paco –se le nota a la primera– es un aficionado a la buena cocina y tiene fama de ser un excelente cocinero. Hoy es responsable de prepararlo todo como mandan los cánones y nos cuenta su receta.

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Ingredientes:

Ingredientes para ocho personas: buen aceite de oliva, de tres a seis langostas según el tamaño, rebanadas finas de pan blanco, cebollas blancas grandes (una por persona), tomates (de invierno) grandes maduros, un pimiento rojo y uno verde, dientes de ajo, una o dos guindillas verdes, dos hojas de laurel, caldo de pescado (lo mejor, como en este caso, un caldo de peces recién pescados)

Preparación:

Pelar el ajo, los tomates y las cebollas. Cortarlos en pequeños trozos, al igual que el pimiento. Calentar aceite en una sartén alta y rehogar el ajo y el pimiento, añadir las guindillas verdes y posteriormente los tomates. Salar. Añadir entonces la cebolla y seguir rehogando hasta que esta quede vidriosa sin adquirir color. Seguir removiendo hasta que se forme un puré suave. Mientras tanto, cortar la langosta en trozos. En otra sartén grande, calentar aceite de oliva y añadir las hojas de laurel y a continuación los trozos de langosta. Introducir la mezcla rehogada de cebolla, pimiento y tomate en un recipiente y hacer un puré fino con una batidora de cocina. Agregar a este sofrito varios cucharones del caldo de pescado cocinado a fuego lento. Ahora, verter esta masa sobre los trozos de langosta, que entonces ya estarán bien hechos. Mientras todo se sigue cociendo lentamente, calentar en otra sartén una buena cantidad de aceite de oliva y dorar en ella las rebanadas de pan blanco. Retirar la grasa del pan blanco dorado utilizando papel de cocina. Servir el cocido de langosta en la sartén y el pan blanco. Para acompañar resulta adecuado un buen vino blanco seco, como el verdejo o el albariño. ¡Qué aproveche!

Un par de olas pequeñas chocan fatigadas contra las rocas frente a las puertas de la cabaña de los pescadores, abiertas de par en par. La mirada vaga por la oscura noche y alcanza el mar; las siluetas de las barcas de los pescadores se reconocen vagamente. No hay mejor lugar en el mundo para disfrutar de este manjar como es debido.