Ibiza es el lugar donde hay que estar, la luz principal de la escena hippie de Europa y el resto del mundo, donde los mejores DJ’s muestran sus respetos a los muchos clubs (de playa) y entretienen a multitud de personas con sus sonidos más novedosos, bellamente envueltos en decibelios.

Pero Ibiza no es sólo playa y música, por supuesto debemos también tomar vino y cenar. Y es bastante gracioso que gastronómicamente hablando nos falta un poco en comparación con el nivel de cocina de las grandes ciudades europeas. Encontrará que la tendencia es cocinar con productos locales y honestos, alimentos sencillos y reconocibles, sin gotas, espumas o humo, o peor aún, jarabe balsámico de un tubo. Uno de los restaurantes de Ibiza que está pendiente de esto es Bistro Sa Cova, ubicado justo después del Mercado Viejo, detrás del Croissant Show, y dirigido por Nico y Cyril, y su chef Pablo.

Simple y honesto, fresco del día, desde entrantes a postres, sin demasiado alboroto, en dos palabras: ¡BUENA COMIDA!

Después de un simple aperitivo acompañado de una copa de burbujas (Veuve Doussot Tradition), llegamos a nuestro principal, que consiste en filetes de dorada con guiso de calamares.

El pescado exige vino blanco y también lo hacen los calamares. El guiso de tomate necesita una cierta acidez y mineralidad, y en combinación con las nueces y las pasas de este asombroso plato… ¡Chablis! Y no cualquiera, sino un Chablis de Patrick Piuze, el Dios de la creación moderna de Chablis.

Terroir de FYÉ
is available at Vino&Co
www.vinoyco.com

Más mineral y fresco que sus predecesores clásicos, este vino es El Elegido para honrar los productos utilizados y dejar que este plato brille.

Patrick Piuze no sólo cayó del cielo. Este instructor de esquí canadiense con una pasión por el vino obtuvo su experiencia de trabajar en las más famosas bodegas de Borgoña y sus vinos son ahora tan deseados como difíciles de conseguir.

Tampoco ayuda que la región de Chablis haya sido plagada en el último año por el mal tiempo y una gran parte de la cosecha se haya perdido. Así que se trata de un raro néctar de los dioses, pero no es tan sencillo. Bistro Sa Cova se encuentra en Sa Penya, justo fuera de las murallas de la ciudad vieja, con vistas a Dalt Vila, y hay que ascender unos pocos pasos para llegar al restaurante. Un poco de escalada, pero con una escalera al cielo. Bajar será mucho más fácil, pero por supuesto también puede coger un desvío.