«Quiero convertir en negra la isla blanca», ríe Carl mientras estamos sentados en No Name, donde ha estado celebrando sus fiestas Detroit Love Affair este verano, compaginándolas con sus sesiones Detroit Love en Space. Siempre fue un fastidio para los amantes del techno no poder ver a uno de los grandes artistas del género en Ibiza. Tardó casi 20 años en venir, hasta que finalmente sucumbió y lo hizo en una We Love en la que fue capaz de pinchar a Donna Summer y Steve Miller para una audiencia totalmente hechizada.

¿Cómo fue aquella primera experiencia?, le pregunto. «Creo que sin querer, en aquella sesión puse muchos de esos clásicos de Ibiza que ayudaron a forjar una identidad a la isla y a la escena Balearic. Pero yo no sabía que todos esos discos eran importantes aquí. Resulta que la buena música se aprecia en todas partes, tal vez no por la masa, sino por aquellos que realmente saben apreciar la diferencia».

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Y hacer algo diferente es precisamente lo que le dicta su corazón, sobre todo en su ciudad natal, Detroit, donde está implorando a una nueva generación de productores que comiencen a hacer techno. «Obtener una nueva generación de músicos es un ejercicio de preservación, y la única manera de que la música pueda ser preservada es moviéndose hacia adelante. Los artistas que hemos ayudado a poner a Detroit en el mapa no hemos de dejar languidecer nuestro legado, hemos de transmitirlo y promocionarlo a los jóvenes. A veces parece que se nos ve como los únicos que realmente hemos hecho algo por la ciudad. Tenemos la responsabilidad de mantener vivo lo que hemos creado».

La última vez que hablamos estuvimos discutiendo sobre los problemas de las pandillas en ciudades como Detroit y otra institución musical como Chicago. ¿Cómo se encuentran las cosas ahora? «Las pandillas de Detroit no son como las de Chicago. El crimen de Detroit no es crimen organizado, es un crimen arraigado a las calles. Por supuesto que hay casos de mafias en casinos y este tipo de lugares, pero no es nada comparado con la estructura del hampa que, lamentablemente, se ha construido en Chicago durante los últimos años».

Y a medida que su fiesta Detroit Love Affair se pone en marcha, Carl se levanta y se adentra en la pista de baile. «Creo que siempre he impuesto mi propia marca en esta isla, he tenido buenas oportunidades en fiestas como We Love, Cocoon o Vagabundos. Ofrecer mi propia fiesta es una progresión natural. ¿Y sabes qué? Me estoy divirtiendo mucho».


El primer vinilo techno que compraste: ‘Numbers’, de Kraftwerk, en 1981.
Tu máquina analógica favorita: Roland TR-808.
Tus productores favoritos de 2015: Seven Davis JR y Thundercat.


Detroit Love @ Space se celebra el 6 de Septiembre con Carl Craig, Magda, Octave One live y un invitado especial…